Autodescubrirse

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Cuando eres niño no esperas nada de nadie, no entiendes de sexualidades, de géneros, si no es porque te lo hayan explicado antes. Sólo piensas en jugar con los demás niños y niñas de tu barrio, todos los días son nuevos, ni siquiera existe la rutina porque sólo piensas en ir al colegio y seguir jugando. La verdad que ser niño es increíble, no hay preocupaciones, no te tienes que esforzar por hablar bien o ser políticamente correcto, se respira vida, paz y armonía en la infancia. Poco a poco según vas creciendo las situaciones se vuelven más y más complicadas sin tu quererlo, al igual que un videojuego se va haciendo más difícil según pasas de nivel.

En la adolescencia te mueves entre ser niño y querer ser adulto, es muy compleja esas edades, quieres salir más allá de tu barrio, quieres explorar el mundo haciendo cosas de adulto siendo un niño todavía. En este margen de edad se debate mucho internamente, es como un “quiero pero no puedo”. Gradualmente vas tomando conciencia de que hay cosas que no puedes decir en público por diferentes motivos, como por ejemplo que quieras mostrar una foto a través de las redes sociales simplemente por el hecho de que te sientes feliz y otros lo vean como que te estás vanagloriando, esa conciencia puede costar mucho en aprenderse de que depende del ambiente en el que te desenvuelvas te tienes que comportar de una u otra manera y no significa ser alguien hipócrita, es sólo saber comportarse en cada situación, porque esto no quiere decir que tengas que dejar de ser tu mismo, pero muchos errores son los que se cometen en esta etapa, errores que se cometen de forma natural y que forma parte del desarrollo.

En la época plena que ya no eres ni adolescente, ni adulto todavía, eres joven, es la comprendida entre los 18 y los 24 años, tienes toda la fuerza, el ímpetu, no hay restricciones porque ya eliges tu lo que quieres y vas adquiriendo más experiencia en la vida cometiendo menos errores que en la adolescencia, esta época es magnífica.

Ya entre los 25 y los 30 parece que la cosa va cambiando, sientes que ya no es lo mismo que hace tan sólo un año atrás, tienes que ir con más tacto en casi todos los aspectos, te sientes joven porque lo eres todavía, por supuesto, pero hay veces que no se compagina bien el ser adulto con querer retener esa juventud que contaba con el poder personal que sentías por dentro y la libertad con la que caminabas por la calle sin miedo a nada, todo eso se va distorsionando, se consigue más firmeza pero cada vez tienes que controlar más tus emociones, porque si tienes todavía esa inocencia de niño, eso ya no se corresponde con la edad que tienes y ante el mundo puede quedar mal, bien, o que todavía no has madurado, ya son muchas cosas en las que pensar, analizar, debatir, rebatir, demasiadas, así que la inocencia se va perdiendo a marchas forzadas.

Es complejo todo, ¿por qué no seguir disfrutando de las cosas como si fueras un niño?, es saludable no tener esas preocupaciones, que ya sabes que están ahí, pero que en el fondo todo consiste en disfrutar de la vida, compartir con los demás. El mundo está lleno de matices, de grises, que sólo te hacen pensar y rebanarte los sesos pensando en esto y en lo otro.

Nada está del todo aprendido, siempre hay algo nuevo, algo que te hace reavivar la chispa de autodescubrirse, así que sigamos autodescubriéndonos y  caminando juntos.

Angelo.

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